Tras un periodo de descanso de varias semanas es normal preguntarse en qué estado se encuentran nuestros caballos y cómo volver al trabajo. El hecho de no entrenar afecta a nuestros cuadrúpedos, pero exactamente ¿cuáles son las consecuencias varias semanas de inactividad?

El cese de actividad física se notará particularmente en la resistencia y el estado muscular del caballo.

El caballo por naturaleza tiene unas capacidades aeróbica y cardiovascular mayores que el humano, lo que le convierte en un espectacular atleta. El descanso no afecta tanto a la condición aeróbica, y menos aún si el caballo vive suelto. Sin embargo, su capacidad anaeróbica se ve negativamente afectada. El esfuerzo anaeróbico hace referencia al trabajo cuya frecuencia cardiaca es superior a 170/180 ppm, mientras que el esfuerzo aeróbico presenta, de forma general, valores de frecuencia cardiaca inferior a 150ppm. Lo primero que tendremos que hacer entonces, será privilegiar ejercicios de larga duración pero de intensidad baja, y progresivamente media (paseos, flat work,…) Pensad en la necesidad de pautar vuestro trabajo con momentos de descanso al paso riendas largas. Es también el momento de galopar, despacio, en llano, para reforzar la condición aeróbica sin perjudicar una musculatura debilitada.

Si bien es verdad que durante un largo periodo de descanso los caballos pierden músculos, no pierden tanta fuerza, esta afirmación es especialmente cierta para los caballos que viven sueltos. Perder músculos sin perder fuerza… ¿Y eso es posible?

Por supuesto que sí. La hipertrofia muscular no es la única manifestación de la fuerza, es una de las consecuencias de la adaptación del musculo al entrenamiento, pero no es condición exclusiva del aumento de fuerza. Se pierde hipertrofia muscular, la masa muscular, pero no la fuerza, que se mantiene por el control neuromuscular. Es más, un estudio realizado por la universidad de Córdoba en 1993, pone en evidencia que partes de las adaptaciones musculares persisten después de 3 meses de inactividad, siempre y cuando en entrenamiento previo ha sido correctamente aplicado.

Ahora bien, ganan fuerza, pero no exactamente dónde y cómo nos gustaría… Las musculaturas que más se verán afectadas por el cese de entrenamiento son la cintura abdominal y el dorso. Estas pérdidas de musculatura son las que más se notan a la hora de montar: al caballo le cuesta llevarnos. Así que nos toca trabajar el famoso Core = entrenamiento de toda la musculatura estabilizadora del tronco: dorso, abdominales, isquiática, …El objetivo es desarrollar la estabilidad del dorso. Refuerzo muscular sí, pero con intensidades bajas: terreno variado al paso, cavalettis, transiciones, trabajo a la cuerda,…

Sea cual sea vuestro caso y las razones del descanso, os recomendamos no empezar la casa por el tejado. Lo primero, determinar el estado de forma de vuestro caballo, a continuación, planificar el trabajo, para al final poder disfrutarlo sin lesiones y volver cuanto antes a la competición.

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