¿Quién no haya vivido este gran momento de impotencia? Tenemos el caballo a punto, listo para entrar en pista…y pataboum el comisario nos anuncia un retraso de 15 min…que a veces se convierten en 30… Cuando nos toca, ya no tenemos caballo…
¡Anda, no te preocupes – nos dirán algunos – si preparaste bien tu caballo, no habrá problema, está en forma!
Pues justo aquí es dónde está el problema…no hemos preparado el caballo para soportar todos los eventuales retrasos de la competición. Entrenar el caballo no significa transformarlo en super atleta listo y dispuesto a trabajar con una intensidad alta durante mucho tiempo, de forma repetida.
Pongámonos en situación. Por ejemplo, una prueba de doma. Caliento mi caballo de forma general, para un correcto despertar muscular y activación metabólica. A medida que se vaya acercando mi hora, voy pidiendo movimientos más técnicos, entonces con más intensidad. Quien dice más intensidad, dice más energía gastada. Por lo tanto, tengo que ordenar mi trabajo con el fin de no gastar toda esta energía antes de entrar en el rectángulo. Y entrar en el momento justo… En palabrota técnica llamamos esto “la fase de puesta a punto”: el caballo entra en los ejercicios de energización y concentración.
Repetir varias veces esta fase presenta dos principales problemas:
– La energía necesaria para producir el movimiento, se gasta y no se puede regenerar rápidamente. Dicho de otra forma, el caballo ya no tiene gasolina para ejecutar el movimiento correctamente
– El caballo se cansa mentalmente. El retraso, el ser humano lo entiende, el caballo no. El caballo lo único que tiene en cabeza es volver a su box para descansar y comer…
Y cuando entraremos en el rectángulo…ya no tendremos caballo…
Así que sí, es posible estropear el trabajo de una temporada por un retraso de 15 min…
No responses yet