“Corre porque tú le haces correr”, me decían mis profesores.
Un caballo no corre hacia el salto de por sí, corre como reacción a una mala acción del jinete.
Es algo que he escuchado mucho siendo alumna. Mis profesores me decían que la culpa la tenia yo. Yo impedía mi caballo galopar a su ritmo, lo frenaba demasiado, o precipitaba demasiado. Repetía la técnica enseñada, intentando aplicar ciegamente lo que me decían mis profesores, pero el caballo no se frenaba, y mis saltos iban de mal en peor. No lo entendía, es cierto que podía ocurrir que precipitara el ritmo, pero entonces me daba cuenta de mi error. En cambio, con algunos caballos, cuando veía el salto, se ponían hechos unas furias y no había quien les parara, y juraría que no era únicamente culpa mía.
Con el tiempo aprendí que, sí, un caballo puede correr hacía el salto, y hoy en día podría explicar el porqué, y hasta podría resolver el problema.
Con el tiempo aprendí que la técnica no basta. Puedes ser un excelente jinete, tu técnica no siempre podrá paliar las carencias físicas de tu caballo.
Efectivamente hay caballos que corren hacía el salto por culpa de una mala doma, porque les enseñaron a cargar hacia el salto.
Efectivamente hay caballos que corren hacía el salto, porque les gusta saltar, y los primeros saltos se nota un ligero desbordamiento de alegría o energía. Pero suele pasar tras los primeros saltos, y, sobre todo, es una energía controlable.
Y efectivamente hay caballos que corren porque algo falla en su físico: falta de fuerza, de flexibilidad, dolor,… En este caso, la técnica no es el remedio. Saltar más no resolverá el problema.
Aquí es donde la preparación física cobra sentido: entender de dónde viene el problema, diseñar el plan de trabajo, aplicar los ejercicios y observar el cambio.
Os diría que es casi más adictivo que la técnica. Con la preparación física, construimos el caballo, o mejor, afinamos el caballo. En PideEquus solemos decir que somos afinadoras de caballo: le escuchamos para saber de dónde desafina, le escuchamos para entenderlo, y ayudarle a hacer frente al trabajo, a desarrollar su potencial, a sentirse bien, a tener más confianza.
¿Y tú, te has preguntado alguna vez si el problema no tenía nada que ver con la técnica?
No responses yet