El calentamiento, requisito esencial del trabajo.

El calentamiento no es un trabajo que podamos estandarizar. Es un momento individual y adaptado a cada caballo.

Depende de:

  • El tipo de hábitat del caballo (box o libertad)
  • La temperatura (frio/calor/humedad)
  • El periodo de entrenamiento
  • El trabajo realizado el día anterior
  • El objetivo de la sesión de trabajo

Con respecto a la duración del calentamiento, depende mucho del caballo y del tipo de trabajo, pero de forma general para la activación del líquido sinovial en las articulaciones, acordamos que se requiere unos 20 minutos para lubrificar de forma correcta las articulaciones.

El calentamiento a menudo se reduce al despertar muscular del caballo. Es muy reductor pensar el tiempo de calentamiento únicamente como preparación muscular. El calentamiento es físico, fisiológico y mental.

El calentamiento permite un correcto desarrollo y uso de las cualidades físicas del caballo, pero también de la correcta activación de los metabolismos energéticos y de la disponibilidad del caballo.

2 tiempos en el calentamiento: Básico o general y específico.

En el tiempo básico se buscará una activación general del organismo del caballo: aceleración de los sistemas cardiovascular y respiratorio, activación de los metabolismos energéticos (principalmente aeróbico), correcta lubrificación de las articulaciones. Es un momento de calentamiento muscular con estiramientos, propulsión, pero sin velocidad, simetría, propiocepción y concentración. El trabajo se pide de forma progresiva, buscando en todo momento la disponibilidad del caballo. En un primer tiempo se trabaja con un perfil alargado sobre curvas amplias para poco a poco reducir el diámetro de las figuras. Muchas veces tendemos a asociar calentamiento y caballo con el cuello largo y hacia abajo. El estiramiento provocará descontracción del caballo, pero en ninguno momento permitirá un calentamiento muscular completo.

Un musculo se caracteriza por su capacidad a contraerse y a alargarse. Si reducimos el calentamiento a alargar dorso y cuello, solo trabajaremos los músculos en un solo sentido: estirándolos. Por lo tanto, tras un periodo con un perfil alargado, es importante ir cambiando la actitud del caballo. El famoso ejercicio del acordeón: buscamos cambios en la actitud del caballo mediante diferentes tipos de ejercicios: transiciones entre aires y dentro del aire, movimientos laterales, curvas cerradas.

Al final del calentamiento general, el caballo debe ser disponible, presentar una locomoción estable, amplitud de movimientos, impulsión y elevación.

A continuación, iniciaremos el calentamiento específico: orientado hacia las características de la disciplina practicada, o del objetivo de la sesión. Entendemos que no calentaremos de la misma forma si vamos a hacer un recorrido de salto o una reprise de doma, o si vamos a trabajar el cardio o hacer trabajo de fuerza. Lo que sí tenemos que respectar, es la activación de los

grupos musculares que vamos a solicitar en el tiempo principal de la sesión, o de la competición y de la misma forma. Es decir, si vamos a realizar un recorrido de cross, es imprescindible trabajar la velocidad y “subir pulsaciones” durante el calentamiento. No nos imaginamos entrar en un recorrido de salto, sin previamente haber saltado. Lo mismo pasa con la doma.

Al igual que en el calentamiento general, se respeta el principio de progresividad: se realiza el movimiento (o ejercicio) de menor a mayor complejidad (añadiendo de forma progresiva velocidad, secuencias de movimientos,). Lo importante es que los músculos y los sistemas energéticos correspondiente estén activados para cuando empiece el tiempo principal del trabajo.

Activados, pero no agotados. Quien dice repetición y trabajo, dice recuperación. El trabajo de baja intensidad no requiere mucha recuperación, el organismo tiene una reserva energética lo suficientemente amplia como para suministrar de forma continua los substratos necesarios para la creación de energía. No obstante en ejercicios de intensidad alta (salto, velocidad, ejercicios de fuerza,…), los sustratos se agotan rápidamente. Un tiempo de recuperación permitirá al cuerpo regenerar las reservas de energía, siempre y cuando éstas no fueron, previamente, vaciadas por completo.

Y, para terminar, no nos olvidemos de la recuperación al final de la sesión de trabajo. La recuperación es tiempo ganado en el calentamiento de la siguiente sesión. Un caballo que recupera de forma correcta, es un caballo cuyos músculos volvieron a un estado de relajación y cuyo organismo se deshizo del lactato producido durante el trabajo.

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