¿Y si empezamos por el galope?

¿Empezamos el calentamiento con el galope o con el trote?

Es una pregunta que escuchamos cada vez más. ¿Moda o buena práctica? Veamos juntos las ventajas de empezar el calentamiento al galope, por supuesto tras un tiempo previo de paso.

  • El galope es un aire más natural que el trote para el caballo. Obsérvalo en su entorno natural: se mueve principalmente al paso y al galope…
  • ¿Nunca te has fijado que después de un tiempo de galope tu caballo está como más suelto, tiene un tranco más amplio, un trote más fluide? Parece que de repente se ha “desbloqueado”. Mecánicamente el galope es un aire más fácil a desarrollar que el trote: es menos violento para las articulaciones y supone más movimientos de flexión y de extensión del dorso. Te lo recomendamos entonces para caballos con dorsos sensibles o fríos.
  • Tras un esfuerzo intenso que supuso la producción y posible acumulación de lactato, es muy importante crear un cierto nivel de actividad para permitir una correcta circulación sanguínea y así eliminar los restos de lactato. Un galope lento con perfil alargado (y un jinete ligeramente en suspensión) ofrece un cuadro perfecto para aclarar el lactato persistente.
  • Pero atención, es importante buscar el ritmo de galope óptimo para cada caballo para asegurar la activación cardiovascular y muscular sin generar fatiga temprana.

Y no es solamente una sensación o apreciación subjetiva. En caballo monitorizado con sensor de movimiento, es muy común observar una mejora de la simetría o elevación tras el trabajo al galope.

¿Te animas a probar?

Curiosidad: ¿Sabías que el ritmo del galope de calentamiento en caballos PSI condiciona en gran medida el resultado de carrera?

 

Un sueño escrito con una fecha se convierte en una meta.

Una meta dividida en pasos se convierte en un plan

Un plan respaldado por acciones hace que tus sueños se convertían en realidad.

Grey S. Reid.

 

El éxito no pueder ser fruto del azar, tenemos que saber a donde vamos y como vamos. Es el objetivo de la planificación. Pero planificar no es sólo poner la fecha de los concursos en el calendario. En un primer tiempo debemos programar: ¿a dónde quiero llegar, cúal es mi objetivo principal, cúales son los objetivos intermedios, cúales son los medios que tengo para llegar. Y a continuacion planificar, es decir hace operacional nuestra programación: dividir nuestro trabajo en periodo de entrenamiento. La aplicación de la carga de trabajo debe ser planificada en el tiempo y en función de un objetivo.

 

Sea cual sea mi nivel, programando mi trabajo, me fijo metas y me motivo para cumplir con los objetivos.  Planificando mi entrenamiento, me proyecto en el futuro, lo que me permite tener margen de maniobra, puedo adaptar con anticipación mi entrenamiento y siempre tener un plan B.

Planificar no garantiza el éxito, pero si la productividad y eficiencia del trabajo realizado.

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